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“Dura la lluvia que cae” Carpenter, Don


La obligada mención a “Crimen y castigo” aparece ya en la contraportada de esta edición, pero la referencia a “No hay bestia tan feroz”, de Ed Bunker -aunque es posterior-, es para mí ineludible ya que tienen mucho en común. Se trata de una dura y violenta novela negra en gran parte patibularia en el que el mayor empeño está puesto en describir profusa y profundamente las turbulencias psicológicas de los personajes principales y demostrar la influencia del entorno en estos perfiles sociopáticos: parece evidente que en la desdichada niñez de orfandad y carencias está el origen de los desarreglos y tendencias delictivas del protagonista que, a su manera, intentará encontrar su camino de redención tras un periplo de lo más accidentado.

 Fácil de leer, estilo claro y sobrio, sin apenas retórica, con acción abundante y largos pasajes introspectivos. Lo cierto es que empieza de un modo bastante convencional pero a partir de cierto momento toma un derrotero inesperado que le da nuevas capas de sentido mostrando a un personaje más complejo y vulnerable, inesperadamente filosófico y sensible, que enriquece la novela.

“La diferencia entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo equivocado, no era más que una cuestión de sensaciones: si algo te parecía bien, era malo; y si algo te parecía mal, era bueno”

“Pero el deseo amainó. Al final, todo envejece si te tiras demasiado tiempo pensándolo. Todo menos la bebida”

“Una perfecta utopía socialista, en la que se prescinde de todos esos deseos que crean conflictos”

“Daba mucho que pensar una criatura que para sobrevivir, comer, dormir, procrear y limpiarse los mocos debía recurrir al placer en vez de a la racionalidad; un animal que no tendría la sensatez de vaciar sus intestinos si no le resultara divertido”

“¿Tú crees que yo podría mirarme a la cara si no pensase que la sociedad es un montón de mierda?”

“Era el único motivo racional para la monogamia: las personas se casaban para que los niños pudieran tener unos padres y un hogar y fuesen criados de la manera adecuada, con amor, para poder entender el mundo y así no enfrentarse a él, para no estar tan ciegos como Jack lo había estado durante tantos años a causa de su megalomanía egoísta”

Duomo ediciones. Un 7.8.

Thriller psicológico penitenciario.

La Floresta, lunes 14 de septiembre, 2020

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