Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar

“El olvido que seremos”      Abad Faciolince, Héctor

Oí decir cosas buenas de la peli que lleva el mismo título y pensé en leer el libro antes de verla; sabía que, al contrario, ya no lo haría. Sin embargo, admito que no me ha gustado tanto como pensaba y creo que con la peli hubiera tenido suficiente, si resulta ser tan buena.

  Me ha pasado un poco como en “El salto de papá”, que lo recuerdo muy parecido: el libro parece consistir en una alabanza casi impúdica, un homenaje efusivo a un padre ausente, desde un amor incondicional magnificado por la tragedia, como se anuncia desde un buen principio. De tan buena intención que tiene, se me hace un poco aburrido, al menos hasta que empiezan a sucederse las desgracias (que no es que celebre, pero sin ellas no habría historia). A partir de ahí toma un tono más dramático y da entrada a temas sociales e históricos que contextualizan la trama y la novela gana interés.

En un estilo desenvuelto, amable y accesible, el autor nos sumerge en la biografía común de su pintoresca familia, su infancia rodeado de hermanas y curas, con la figura acaparadora de ese padre, médico filántropo y humanista, paladín de la justicia social en una sociedad convulsa que no se quiere dejar curar.

 Como digo, hasta la mitad es un libro muy alegre, empalagoso incluso; luego, todo se tuerce, y la familia tendrá que enfrentarse a la enfermedad, a la persecución, a la injusticia, al destierro y a la muerte.

El libro tiene cosas buenas: una fuerte intención de denuncia y crítica social (Colombia, segunda mitad del siglo XX, antes del narcotráfico, cambios políticos y lucha obrera), un análisis detallado del personaje principal e incisivo de los secundarios, y una escritura solvente, equilibrada, con cierto aire poético, evocador, colorista y recatadamente sensual.

También tiene otras cosas que no me han gustado tanto (insisto en que expreso mi experiencia de lectura, evalúo la química que se ha dado entre el texto y yo. No quiero parecer un desalmado), como el desmedido elogio de su padre, el hecho de que nos escatime sus sombras después de deslumbrarnos con sus virtudes (indudables)… y luego una manía mía personal que hace que me escamen las historias de corte social narradas desde una mansión con servicio doméstico, limusinas y cargos diplomáticos.

Ojalá mis hijos me recuerden con tamaña devoción (aunque me parecería un poco raro). Pero definitivamente para una novela, me divierten más los padres disfuncionales de Delphine de Vigan, Tatiana Tibuleac o Chriss Offut.


Su madre:

132 “Su religiosidad, sin embargo, tenía un componente animista muy fuerte, casi pagano, ya que los santos en quienes ella más creía no eran los del santoral sino las almas de las personas muertas de su propia familia»

Su padre:

138 «aunque racionalmente rechazaba el racismo con una argumentación furibunda (con ese exagerado apasionamiento de quién le teme a la tentación de lo contrario y en ese exceso demuestra que, más que con su interlocutor, está discutiendo consigo mismo…)»

204 «en sus raras profesiones de fe, por contradictorio que pueda sonar, mi papá siempre se declaró «cristiano en religión, marxista en economía y liberal en política»

257 «No quiero hacer hagiografía ni me interesa pintar un hombre ajeno a las debilidades de la naturaleza humana»

Luces y sombras:

«Abrir los cajones» (del… armario?)

Otras:

147 «Fueron años de dicha, digo, pero la felicidad está hecha de una sustancia tan liviana que fácilmente se disuelve en el recuerdo, y si regresa a la memoria lo hace con un sentimiento empalagoso que la contamina (…): la nostalgia»

165 «no he vivido estas infracciones como un tormento, sino como las peticiones tercas, pero ciegas e inocentes en el fondo, de la máquina del cuerpo, que deben controlarse o no según el daño que se puede hacer a los demás y a uno mismo»

178. «en el ritmo sereno de los libros»

229 «Es como si uno, de todos modos, en ese final de la adolescencia, no necesitara un aliado, sino un antagonista»


Alfaguara. Un 7.

Elegía /social.

La Floresta, viernes, 29 de octubre, 2021

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: