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“Todo el odio que tenía dentro”, Rocha, Servando

 Lo tenía que leer, lo que cuenta merece ser sabido: la historia por lo visto inédita de las pandillas del extrarradio que proliferaron por el Madrid de los años 60 y 70, con énfasis en los “Ojos Negros” y, en especial, en el boxeador Dum Dum Pacheco, aunque hay mucho más

(481 «El libro también puede entenderse como una obra sobre urbanismo, la historia oculta de la ultraderecha o la biografía del Madrid del arrabal y el suburbio»).

 La edición es una chulada. Además, es de esos libros que huelen bien. Tiene muchos aspectos positivos; otros, por desgracia, no tanto. Me ha costado digerir su estilo, que no por entusiasta y voluntarioso deja de ser exagerado y cargante. Una manera de escribir forzada, extraña, desaforada, atropellada, un poco atacada, que salta de una cosa a otra, dejando temas a medias, creando expectativas que no siempre satisface, aquejada de un exceso de retórica que hace que a veces cueste de seguir. Y lo malo es que no creo que lo haga de manera deliberada

 (444 «En aquella épica de contrastes, nada era lo que parecía ser y ese mundo de secretos, tal y como habían sido los años anteriores, iba y venía reclamando su espacio»).

  Salvando ese escollo hiperbólico, que no tiene por qué desagradar a todo el mundo, sus capítulos se suceden frenéticos, recargados de datos, curiosidades impagables, como las que describen la incipiente escena rockera -y también la pugilística y la taurina, que no me generan la misma simpatía-, testimonios turbios y las siempre recurrentes escenas patibularias.


Algunos de los subtemas que han llamado mi atención:

 La recurrente mención a Baroja, por su especialización en los bajos fondos madrileños.

 Camilo Sesto, sus inicios musicales apadrinado y protegido por los “Ojos Negros”

(84 «Eran una banda estrafalaria y suburbial formada por una docena de bailones formidables, trabajadores duros y entusiastas del rock and roll. Iban armados con cadenas de motos, cuchillos y resultaban realmente peligrosos»)

 Los maletillas (que en plan Belmonte, toreaban de escaqueo en las dehesas) como antecesores de los pandilleros.

 Las primeras bandas de rock patrio, los antros donde tocaban

(123 «Iban al Price o a la salida de la Cadena Ser para pegarse con los pijos. Al más bajito del Dúo Dinámico, mientras firmaba autógrafos, uno de ellos llegó por detrás y le dio una enorme colleja»)

 La chirriante figura de José Luis Álvarez, coleccionista franquista y promotor rocker (214)

 Bellier, fundador de Rock Ola, terrorista y delator o sicario de los Gal

 (393«el terrorista monta la primera discoteca. No es una sala de fiestas, tampoco es un baile, como dicen las pandillas, sino algo entonces inaudito, un lugar en  que hay un pinchadiscos que, en ocasiones, Bellier decide que sea una mujer»)

 Uzcudun, Urtain, boxeadores facheritos y obtusos, de otra época

(330 «así caen los semidioses, tarde o temprano se descubren humanos demasiado humanos. Es el final de la fantasía, la imposibilidad de crear su propia mitología. Es el lugar al que van los boxeadores noqueados»)

 Pacheco, por el cual uno no puede evitar sentir simpatía aunque seguramente no la merezca. Su épica particular, la cárcel, Billy el Niño; sus contactos con la farándula y el famoseo

 (432 «Fui muy amigo de Paco Rabal -me cuenta-, al que ayude mucho. Era un tipo fabuloso, pero lo que pasaba era que bebía demasiado y entraba cualquier chica que hubiera»)


 Un documento sociológico original y poco edificante, apasionante en muchos aspectos y oportuno para alumbrar zonas oscuras de la historia que el autor nos brinda con entusiasmo desbordado.


128 «‘No te preocupes que eso tiene arreglo’ Es una frase que se lanza en medio de un cruce de caminos, a medianoche, entre susurros, y con la sombra de la muerte o la tragedia al acecho. No presagia nada bueno»

133 «Las pandillas son producto del entorno, del urbanismo sin control (…) entonces las drogas eran una rareza, pero no así el alcohol»

137 «Félix, tras ver a unas bandas extranjeras actuar en Torremolinos, es el primero en todo el país en usar doble bombo»

143 «la redacción está junto al Palacio de Oriente y Ópera, en la misma casa en que se suicidó el poeta y rey de los románticos españoles Mariano José de Larra»

151 «En algún momento Manolo se quedó calvo y eso lo acomplejo mucho»

159 «Hasta los empresarios afines al Opus Dei se suman al fenómeno pop, creando discográficas como Movieplay, que edita desde grupos de soul de la Motown hasta el disco maldito de Charles Manson»

174 «Gamberrismo es para mí cometer un acto de fuerza en contra de principios tradicionales con ánimo burdo de divertirse, sin más utilidad -si acaso- que la protesta, cometido generalmente en grupo y con un fondo de crueldad e histeria»

177 «Le han sacudido hasta que no tuvo otro remedio que dar su nombre. No le culpa, desde luego que no. Son camaradas que han pasado juntos por tantas cosas y ambos saben que todo hombre tiene un límite y que, tarde o temprano, es cuestión de tiempo delatar»

199 «Existe un orden secreto. La arquitectura nunca es inocente. «Los edificios que crecen hasta lo desmesurado arrojan ya la sombra de su destrucción y han sido concebidos desde el principio con vistas a su existencia ulterior como ruinas»,  escribe W. G. Sebald en «Austerlitz»»

208 «Tras las palabras de su presentador, Torrebruno (que repetiría experiencia un año más tarde cuando, esta vez sí, actuaron los auténticos The Beatles), comienzan a sonar The Beetles»

266 «Sin quererlo, plasma de forma exquisita el manifiesto del Régimen, su quinta columna: yeyés armados para mayor gloria del país que es azote del comunismo internacional»

284 «Han ido apareciendo nombres sagrados para el Régimen. Uno de ellos, López-Ibor, que junto Antonio Vallejo-Nájera Lobón fueron los grandes psiquiatras de aquellos años»

381 «este le asegura que en unos meses van a entrar toneladas de droga y que todo esto será tan feroz que arrasará los barrios obreros»

391 «Los atentados tienen resonancia internacional y los comandos funcionan a pleno rendimiento. Hay armas, dinero, apoyos. Hasta el Opus dei prepara un golpe de estado en Francia que líquide al traidor que manda en el país»

437 «como el mismo espíritu del punk: una maldita estafa presentada en bandeja de plata»


La Felguera. Un 8.

Ensayo quincallero.

La Floresta, miércoles 16 de febrero, 2022

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