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“Canijo” Mansilla, Fernando

Wow, vaya viaje más chungo. Pero qué bien que lo he pasado. Crónica yonqui de la Sevilla de los ochenta. No es moco de pavo. El narrador es Canijo, un clarinetista petao que empieza a engancharse a la heroína y que no escatima detalles al hablar de su experiencia, y no siempre de manera negativa. Comparte protagonismo con una horda de personajes aún más chungos que él, todos atrapados en la misma prisión y haciendo gala de una violencia y una afición enfermiza. No se habla de otra cosa: reyertas de gitanos, paquetillos y fijes, pidelibras y sirlaores. Todo lo demás queda, por supuesto, supeditado a eso.

Es un rollo muy obsesivo que pretende y logra sugestionar al lector sobre lo que cuenta restringiendo el horizonte temático e incluso estilístico. Da la impresión de ser un gran narrador limitado por unas circunstancias muy concretas que constriñen su discurso, impidiendo voluntariamente su expansión. No sé cómo se lo hace para aún así resultar tan divertido y sí, adictivo. Sin apenas recursos literarios ni retórica alguna, y prescindiendo por completo de elipsis y misterios, elabora un relato totalmente explícito, en progresión paciente pero implacable en el que lo divertido va dejando paso a lo agobiante y lo funesto.

Desconozco cuánto tendrá de autobiográfico; sospecho que bastante, aunque por su bien desearía que lo menos posible. Poco le ha de importar a dia de hoy. He encontrado poca información sobre este artista underground y multidisciplinar; sé que falleció hace unos años y que no ha dejado más novelas.

He leído por ahí que es una especie de «Trainspotting» a la andaluza, pero a mí esa peli no me dice nada. En cambio, voy a decir que «Canijo» es de lo que más me ha gustado de lo que he leído sobre el tema. Muy cruda, aunque no pone excesivo énfasis en lo dramático. No hace falta, llega solo.


82 «-Faé, deja a lo chavale en pá, homme. Y entra ya pa entro, cojone»

127 «…tira con delicadeza de la jeringuilla para separarla ya definitivamente y con pesar de su carne, le pone el capuchón de plástico a la aguja, besa la máquina antes de dejarla sobre el colchón…»

157 «preguntó sonriente a la imagen del cliente en el espejo, las tijeras ágiles en pos del peine arreglando las puntas del cabello y ya escaso del señor»

227 «A Carlos le encantaba teorizar sobre la droga»

240 «Sabía que era inútil tratar de seguir durmiendo, de modo que haciendo un gran esfuerzo levantó de la cama su cuerpo helado de plomo. Se sentía espantosamente mal. Con todos los nervios de punta»

269 «los pidelibras prueban, tantean, y si te detectan miedo, entonces pasan al grado superior, el de sirlaores «

368 «este puto mono que te bloquea cuerpo y alma, que no te deja hacer otra cosa que prestarle atención, que te impide funcionar con normalidad, que te reduce, eso sí, todos los problemas a uno solo: una dosis»


Barrett. Un 8.5

Yonkismo

La Floresta, domingo 21 de agosto, 2022

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