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“Los hijos de Shifty” Offutt, Chris

 Como ya ocurría en su anterior “Los cerros de la muerte”, esta novela tiene su propio ritmo, pasando de la típica estructura de juegos temporales, falsas pistas o sorpresas dosificadas propias del thriller más de suspense. Aunque para mí gusto hay demasiadas escenas intrascendentes (el perro muerto, Jacky Turner, Jaybird y el asalto al supermercado), comprendo que están ahí para construir un escenario y un ambiente que es más importante, seguramente, que la propia historia que cuenta.

 Shifty es la madre en una familia de rednecks, y Cabronazo Barney -traficante local de heroína- es uno de sus hijos, el mismo que al principio de la novela es asesinado en lo que claramente se presenta como un ajuste de cuentas. Mick Hardin, protagonista de la serie, agente de la División de Investigación Criminal del ejército y hermano de la sheriff del pueblo, se encuentra de permiso, convaleciente tras un atentado en Afganistán cuando es requerido extraoficialmente por la familia del muerto para investigar el caso, al que la policía ha dado rápidamente carpetazo. Al mismo tiempo, se halla atrapado en sus problemas personales: la digestión de su divorcio y su propia recuperación física y espiritual. Este aspecto de la novela tiene tanto peso si no más que la trama más policial

 No quisiera repetirme en lo que ya dije sobre “Los cerros de la muerte”, por lo que directamente lo transcribo,: “Montaña, ardillas y plantas silvestres, puertas mosquiteras, camionetas embarradas (por supuesto), personajes obstinados y lacónicos, ritmo pausado, sorpresas las justas, violencia arraigada aunque sin excesivas truculencias… #Offutt consigue una ambientación muy lograda”

 Poco más que añadir salvo, quizás, que hay un paso adelante en la tortuosa introspección de Hardin (además de seguir revelando curiosos trucos de psicología marcial de múltiples aplicaciones) y un mayor acento en asuntos drogotas. Si, iré a por la tercera parte, aunque tengo las expectativas más altas con “Dos veces el mismo río”, de rollo autobiográfico, que me espera en la estantería.


154 «El sol emprendió su lento descenso tras las laderas occidentales. La línea de árboles que bordeaba la cima parecía una orla dorada. La larga sombra oscura del cerro se iba extendiendo sobre la tierra, cada vez más cerca. Un sinsonte inició su llamada políglota»

171 «Me gustan los conejos. Siempre me he preguntado cómo se las apañan. Todo su trabajo consiste en ser devorados. No pueden luchar, ni volar, ni trepar a los árboles. Su única defensa son esos brincos impredecibles. Luego se quedan inmóviles. Es un milagro que hayan sobrevivido tanto tiempo sin extinguirse. -Grandes camadas -dijo Mick .-Dan a luz cada mes»

192 «Era el código de las montañas, un código que él intentaba que los demás no siguieran, un camino que podía llevar a derramamientos de sangre durante generaciones, un camino en el que él ya estaba metido de lleno»


Sajalín. Un 7.8

Thriller redneck

Gouda, miércoles 30 de noviembre, 2022

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