«Juventud» Coetzee, J.M.

Vuelta a Coetzee, para mi, el mejor de ellos; el autobiográfico autoficcionado, el inadaptado para las cosas de la vida, el inmisericorde consigo mismo.

 Este es uno de los diarios de su vida, el que abarca el periodo entre los 18 y los 24 años: el autor abandona su Ciudad del Cabo natal (en sus peores momentos de conflictos raciales) para intentar vivir su vida literaria en Londres, aunque el enfrentamiento con la realidad frustra una y otra vez sus ilusiones. Coetzee se muestra aquí especialmente crítico consigo mismo, manifestando su incapacidad para el amor humano, para la vida social y laboral, y entrando en un círculo de insatisfacción y pesimismo sostenido en el tiempo que le lleva a plantearse cuestiones, de lo mundano a lo trascendente, que van quedando en el aire. El joven Coetzee irá deambulando, dando tumbos , probando trabajos que no le motivan (programador informático) y en busca de la amante ideal e idealizada que no encuentra. A mi me recuerda un poco a Baroja, desengañado y amargado, frustrado ya desde la juventud (aunque entrañable y atinado), incluso veo semejanza en el estilo, secote y directo, con sus momentos de ciencia y de erudición, lleno de enseñanzas. 

 No alcanza la redondez, la perfección formal del grandísimo «Verano»: aquí va desgranando desventuras y reflexiones de un modo más brusco y aún más desencantado, sin perseguir un desenlace. 

 Es siempre muy de agradecer su humildad y su sinceridad, es reconfortante cuando se muestra tan desnudo, frágil y vulnerable en su descubrimiento vital, en toda su amargura.

8.5.

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