“A lo lejos” Díaz, Hernán

«La libertad es la cárcel más grande de todas las cárceles» J. Corcovado

Un relato de aventuras en estado puro que se va viendo interrumpido por abruptas soledades en secuencias introspectivas extensas y muy locas, más que de tipo intelectual, de rollo comunión (que no comunicación) con la naturaleza más agreste.

Håkan es un emigrante sueco que viaja a América con su hermano Linus siendo un niño para huir de las condiciones de vida miserables en su país. A su llegada a San Francisco, y habiendo perdido a su hermano al comienzo del viaje, es acogido por una familia de buscadores de oro. Aunque su objetivo es partir en busca de Linus cuanto antes, sucesivos reveses le empujarán por un camino de obstáculos, violencia y soledad que acabarán haciendo de él un personaje semimítico y salvaje, y de su vida, una lucha perpetua contra los elementos y contra el prójimo y una búsqueda interior involuntaria e infructuosa. Una borrachera de libertad indigesta.

Pocos son los personajes que acompañarán por un tiempo a Håkan, polarizados de modo un tanto burdo en buenos (Mortimer, inquieto y salvaje científico/visionario en busca del eslabón –“Un cerebro sin cuerpo”-; Asa, con el que viven casi amancebados en una cueva) y malos (la Madame de Clangston, el Sheriff sádico y bocazas…), pero en realidad malvive casi siempre solo y aislado, temeroso de los hombres, furtivo en un deambular errático por las tierras más áridas de la América de los pioneros.

Creo que a Håkan le hubiera ido muy bien tener un perrito.

Un western que se mantiene apartado de lo obvio, impregnado de un halo misterioso que afortunadamente no cae en ningún momento en lo sobrenatural. Amistad a regañadientes, lejanos reflejos de amor, apenas sexualidad, velada y ambigua, y la originalidad de plantear imaginativas teorías antropológicas, derivas laberínticas y preguntas trascendentes hacen de esta narración épica, que podría ser muy convencional, una obra disonante y oscura.

“Toda vida animal era, en esencia, la misma”

“La liebre, al igual que una hoja de hierba o un trozo de carbón, no es simplemente una pequeña fracción de una totalidad, sino que alberga esa totalidad en su seno”

“Aquellas líneas y los juegos a los que arrastraban a la mente, adormeciéndola sin remedio, no eran más que un perverso recordatorio de la vastedad a la que se enfrentaban”

“Preocupados por la perpetuidad de nuestras almas, hemos olvidado que, por el contrario, son nuestros hueso y nuestra carne lo que nos hace inmortales”

“la sensación de inmovilidad y de inmutabilidad se tornaba perfecta, y tanto el espacio como el tiempo parecían quedar abolidos”

“Las llanuras que al principio le habían parecido impenetrables por su estéril monotonía y luego una fuente de conocimiento se convertían ahora en una superficie cifrada, saturadas de mensajes codificados que apuntaban a un único significado: la presencia de otras personas, hombres que serían testigos de la condición infecta y putrefacta de Håkan.»

“Los arbustos se tornaron espinosos y hostiles. Los animales con escamas pronto sobrepasaron a los peludos. El desierto marrón se estaba transformando en un desierto rojo”

“El burro y el caballo en su presente perpetuo”

“Llegó a Clangston al amanecer, mostrando un aspecto más decrépito e insignificante que nunca”

“Los vehículos de balancín (…) rodaban sobre las barras de madera entrando y saliendo de los túneles”

“El líquido negro alboreaba hacia el escarlata cerca de la superficie. Håkan tomó un sorbo. Sintió la lengua seca y áspera, como la de un gato”

Otra vez Impedimenta. Un 8.2.

Western introspectivo

La Floresta, 5 de marzo, 2021

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar