«Independencia” Cercas, Javier

  Segunda parte de la premiada “Terra Alta”, que ya reseñé en su día en este blog recriminando al autor, al que admiro, el descarado giro comercial (digámoslo con todas sus letras), por el que apostaba y al que da continuidad en este “Independencia”. Como novela me ha gustado algo más esta, aunque ya desde el título se advierte esta intención polemizante, un poco tramposa, ya que no trata de eso. No mucho.

 En realidad se trata de una trama policiaca morbosa muy bien urdida que te atrapa desde un buen principio en el contexto de las clases poderosas de Barcelona, lo cual, eso sí, le permite incluir una aproximación cautelosa a la cuestión catalana. Bueno, me parecía cautelosa mientras lo leía; a posteriori, el título y sus implicaciones cobran una interpretación más osada, aunque igualmente capciosa.

 La alcaldesa de Barcelona es chantajeada con unos vídeos sexuales cuya difusión puede poner en jaque a más de uno. El caso, para el que es requerido el atormentado policía Melchor Marín, exige discreción, ya que implica a las élites del poder politicoeconómico de la ciudad, esas personas y/o instituciones que (según su visión del tema) se han valido históricamente del nacionalismo para perpetuarse en el poder del gobierno catalán. Los independentistas malos y listísimos.

 Vuelvo a echar de menos al Cercas más metaautoficcional, abogado del diablo, investigador serio de la historia, literario y poético. Esta novela es correcta, amable, adictiva, está bien estructurada y bien cerrada, pero… ¿aporta algo? ¿no tiene un área de acción muy restringida… al entretenimiento? ¿No hay muy poco riesgo, muy poca innovación? ¿Hace falta otro puto detective oscuro y abnegado que a pesar de sus gustos literarios, ya un poco pasados, no deja de ser un tipo duro que dirime los conflictos a puñetazos? Y sí, me lo he leído un poco para poder despotricar. Y no, no ha sido ningún sacrificio: lo he devorado como si fueran churros de chocolate.

 Sobre el tema del secesionismo en Catalunya: Cercas va poniendo en boca de algunos personajes sus intuiciones sobre el tema de un modo que me ha parecido (sin estar muy metido en el tema) más prudente y razonable que en sus controvertidas declaraciones públicas. Quizá me ha encontrado ya sensibilizado por el estupendo ensayo de Jordi Amat “El hijo del chófer” con el que tiene en común la reducción de todo el tema del Procés a una maniobra maquiavélica; una cortina de humo tras la que las élites enquistadas en el poder catalán ocultan sus corruptelas y una catapulta para sus planes de perpetuarse en el Govern. “Pero así funcionaban las cosas hasta el Procés, y así siguen funcionando, porque, como te decía, el Procés se organizó precisamente para eso, para que siguieran funcionando de la misma manera.”

 Sin restar validez a sus razonamientos, y desde mi humilde ignorancia, vuelvo a advertir en estos argumentos una infravaloración del individuo, del pueblo y de la cultura catalanas, cuyas opiniones y sentimientos (que, conviene recordarlo, no son todo o nada, sino que se pueden dar en toda una gradación amplísima) no son tenidos en cuenta. Como si todo nuestro afán fuera adorar a los políticos y a los poderosos. Como si fuéramos idiotas.

  Referencias literarias una vez más algo marginales y caprichosas (Winslow, Montaigne) y, en este caso, logra conmigo una extraña complicidad por una localización en lugares y ambientes que me son cercanos (Sant Cugat, ZZTop, Torredembarra, los afters de Barcelona de hace veinte años…)

Sobre Melchor y su métodos:

“Eran cursos exclusivos, en los que sólo podía inscribirse personal muy selecto (…) en los que se exigía guardar el secreto de lo que allí se explicaba”

“A usted es la primera vez que le pasa una cosa así, pero el sargento se enfrenta a diario a casos como el suyo. Déjenos trabajar, háganos caso, confíe en nosotros”

“Melchor se ha impuesto la obligación de guardar silencio y centrarse en descifrar su lenguaje no verbal”

“Diciéndose que tres afirmaciones equivalen a una negación”

Sobre el procés:

“el Procés lo único que hizo fue cambiar algo, muy poquito y muy anecdótico, para que nada esencial cambiase. De eso precisamente se trataba.”

“Es el problema de la democracia: en cuanto la das por hecha, ya estás poniéndola en peligro”

“El catalán que no quiere la independencia, no tiene corazón; el que la quiere, no tiene cabeza.”

Sobre temas varios:

“Pero Montaigne es mucho más serio, mucho más radical, mucho mejor. Por ejemplo, él dice que el bien público exige que se traicione, que se mienta y que se asesine, y que por eso la política tiene que estar en manos de la gente más fuerte y con menos escrúpulos, gente capaz de sacrificar su honor y su conciencia por el bienestar del país.”

¨Los niños (…) aprenden cosas que muchos adultos no aprenden jamás. Por ejemplo, que una cosa es lo que intentas hacer, lo que imaginas, y otra es la que te sale, y que hay que aceptar lo que te sale, hay que verle la parte buena”

“le he ofrecido un whisky y le he preguntado cómo le gusta. ¿Sabes lo que me ha contestado? (…)  ¡Con mucho humo y muchas putas!”

Tusquets. Un 7.

Policiaca.

La Floresta, 24 de junio, 2021

Deja un comentario

Crea un blog o una web gratis con WordPress.com.

Subir ↑

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar