“Los árboles” Everett, Percival

 Cuando se me dice que me voy a reir taaanto con un chiste, un libro o una peli, se me predispone a no hacerlo. O a no hacerlo tanto. Recuerdo haberme partido la caja con libros que no se anuncian como cómicos (Baroja, Landero, Houellebecq, Lester Bangs, Harry Crews…), pero, por el contrario, y aunque no he profundizado en el género, no podría mencionar ningún libro de humor (David Sedaris, Spike Milligan…) o comedia (Brautigan, Vonnegut, “Gordo de feria”, las obras tontas de Mendoza) que me haya hecho demasiada gracia. Personalmente y, en general, los textos me resultan más graciosos cuando no pretenden serlo, cuando no se nota que buscan la hilaridad a toda costa.

  Así pues, dado su aparato promocional, enfrenté este libro con cierta prevención; una vez leído ya digo que el humor no es la baza principal de esta novela, al menos no para mí. Me ha gustado como thriller coral sobre el tema del racismo; creo que es un título que podría encajar en los catálogos de Dirty Works o Sajalin, por ejemplo: violentas historias de rednecks y policías en la América profunda con diálogos un poco tarantinianos. Pero insisto en que no me he reído tanto como dicen, y, de hecho, las partes más pretendidamente cómicas, me han parecido burdas y cargantes (lo de Trump). Ridiculizar de manera tan evidente al enemigo no es prudente ni inteligente. No hay que subestimarlo.

El argumento gira en torno a una serie de crímenes truculentos que requieren la intervención de un grupo de policías de color en el corazón de un Mississippi ultra-racista.

 Total: una novela de suspense con demasiados personajes, buenos diálogos, descripciones hábiles y situaciones prometedoras quizá desvirtuadas por la discutible (para mí siempre descartable) inclusión de elementos mágicos, augurio de un viraje peligroso hacia lo disparatado (¿y qué pintan los chinos?) , amén de algún otro mérito que no he sabido encontrar: tantos premios y buenas palabras tienen que ser por algo.


16 «Puede que estuviese riéndose.¿Cómo saberlo? Tenía la boca permanentemente torcida en una sonrisilla chueca de burla. Mucha gente creía que había sufrido un pequeño derrame cerebral hacía unos meses, mientras comía costillas»

39 «¿A esta mierda la llamas aire acondicionado? Da más frío el aliento de mi perro que lo que sale de estas rejillas»

84 «Los asientos de vinilo eran de aquel color verde aguacate típico de los años sesenta, agrietado y reparado con una cinta adhesiva casi del mismo color»

92 «-Sí, somos polis -dijo Jim en voz bien alta -. A nosotros tampoco nos gusta. Sigan, todos. Diviértanse. Violen la ley, si quieren»

105 «-Dos hombres negros distintos que desaparecen -dijo el sheriff-. ¿Cómo mejora eso la situación, Delroy? ¿En qué nos ayuda? Carajo, si es peor. Son dos muertos que no podemos encontrar en vez de uno. Pero tú sigue pensando, hombre»

159 «Iban a toda velocidad por la autopista en dirección a Money, pasando por entre chabolas apoyadas en el suelo con pilares bajos de ladrillos, campos de maíz y vacas huesudas de aspecto triste»

183 «La idea es que el trabajo científico y desapasionado genere la indignación adecuada»

De Conatus. 7.8

Tragicomedia sureña

La Floresta, domingo 13 de agosto, 2023

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