«Polilla» se mueve en una doble vertiente: por un lado, parece ser el making-of del reportaje de investigación que quiso hacer la protagonista, recién acabados sus estudios de periodismo, sobre las heridas de la guerra de Bosnia, en especial sobre su triste herencia como capital de la trata de mujeres. Por otro, es una confesión sobre su educación sentimental, marcada por la relación tóxica que mantuvo con Darko, un chico que conoció allí en esa misma época. Ambos hilos establecen un tenso paralelismo, como entre lo general y lo particular. Su apego nocivo por Darko es un contrapunto que sabotea en cierto modo la denuncia que se propone con su reportaje.
«No pude escribir el libro porque el relato deslumbrante y nítido que me presentaba como a una reportera heroína y una víctima de abusos no era del todo cierto. El folio en blanco actúa como un detector de exageraciones.»
En realidad, he necesitado un repaso atento, casi una segunda lectura, para intentar entender, para reconciliarme con la incomodidad que me produce esta relación, ya que, en una primera impresión, puede parecer contradictoria (o contraindicada) con la intención general del libro, que ofrece testimonios sangrantes de chicas cautivas y explotadas, al tiempo que la protagonista parece ponerse ella misma en una situación de sometimiento voluntaria y un poco tonta. Pero creo que ahí radica la gracia, la honestidad y la particularidad de la novela. A pesar de ser una activista del feminismo, la protagonista admite la hiriente paradoja de haberse enamorado de un tipo bruto y violento (una atracción que más adelante justifica como consecuencia del vínculo castrante con su padre, aunque a mí no me acaba de convencer).
Si nadie se ha de enfadar, diría que es un libro que entenderán mejor, en general, las mujeres. A mí son cuestiones que me cuestan, pero quiero aprender…
En cuanto al estilo, es una novela de pulso ágil, aunque fragmentaria y elusiva. En algunos momentos me ha costado saber de qué estaba hablando, y eso me molesta.
Es un libro que da que pensar, propone muchas preguntas y ofrece pocas respuestas, dejando espacios para rellenar. Todo lo que plantea es muy sugerente, pero me ha parecido que profundiza poco, tanto en la investigación periodística como en los pormenores de su relación destructiva y en el propio personaje de Darko, cuyos secretos quedan en el aire. Pero entiendo que es por eso, por esa voluntad de expresar, sugerir e incomodar que la autora decidió escribir una novela en vez de un reportaje de investigación. Y le ha quedado bastante bien.
32 «cierro un ojo para seguir el trazo sinuoso de la cabeza que se junta con el pico. Me gusta que no haya una línea que separe la cabeza del pico. No sabía que eso se pudiera hacer»
40 «Dicen que vengo de un no-lugar. Supuestamente, un no-lugar es un espacio intercambiable en el que el individuo es anónimo. Tiene algo de intemperie, de plantilla replicable. En principio, nadie quiere vivir en un espacio sin intención, meramente utilitario, entre almacenes industriales y en calles vacías con televisores encendidos desde primera hora de la tarde»
65 «Hasta que un día me di cuenta de mi confusión: la palabra hacía referencia a un insecto grisáceo y peludo que se estrella contra cualquier superficie que lo separe de la luz
100 «Me impacta que el vestíbulo no se corresponda con el exterior del edificio , frío y alargado, sino con una cálida horizontalidad que me hace pensar en el interior de una ballena «
171 «De pronto su cara es la de una mujer que tampoco quiso que su amor terminara nunca, un amor que solo existía dentro de ella»
184 «Todo estaba en ellas, en la víctima que no se veía como tal, en la heroína que robaba dinero de su ONG para sobrevivir. En mi madre, que, al resistir durante años junto a un marido infiel, había luchado por lo que quería. La libertad de las mujeres es escurridiza. Siempre se oculta donde no la esperas.
No pude escribir el libro porque el relato deslumbrante y nítido que me presentaba como a una reportera heroína y una víctima de abusos no era del todo cierto. El folio en blanco actúa como un detector de exageraciones. Las palabras se las lleva el viento, pero las letras quedan»
Alfaguara. 8
Heridas de guerra y razones del corazón.
La Floresta, viernes 7 de febrero, 2025
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