Mi primera vez con Patrick Modiano me deja una impresión bastante desconcertante. «Tinta simpática» es un librito enigmático, huidizo, borroso, una miniatura que seguramente insinúa mucho más de lo que cuenta.
Arranca como un típico thriller de detectives: al debutante Jean Eyben le encargan que siga la pista de una chica desaparecida, la escurridiza Noëlle Lefebvre, de quien se sabe bien poco. De hecho, es como si persiguiera a un fantasma: las pistas se desvanecen, los rastros se diluyen, los personajes parecen desdibujarse. Hay lagunas en el relato, huecos en la memoria. La investigación pasa a un segundo plano, en favor de las resonancias y correspondencias que el protagonista va estableciendo con la desaparecida y su entorno, sumergiéndose en una atmósfera evanescente e incierta que lo acaba implicando personalmente.
El narrador juega continuamente con la perspectiva que le da el paso del tiempo (se supone que escribe el texto años después), sin que ello aporte una mayor claridad a la trama, que se mantiene siempre vaga y espectral.
Por lo que he leído luego, ya es propio del autor este juego entre la realidad, la memoria, la identidad… A mí me ha gustado por su tono sugerente y evocador, por su estilo sobrio que parece buscar lo esencial. Sin embargo, intuyo que esta debe ser una obra menor del autor, más disfrutable para sus fans que para neófitos.
97 «¿Cuál era el único elemento tangible en ese expediente? Una foto demasiado oscura en una tarjeta de lista de correos, un rostro en blanco y negro que habría resultado difícil reconocer por la calle… Todos los demás detalles que habría podido seguir acumulando me recordaban el chisporroteo cada vez más fuerte de una interferencia telefónica. Te impide ir una voz que te llama desde muy lejos»
Anagrama. 7.7
Laberintos de la memoria
La Floresta, viernes 21 de marzo, 2025
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