“Un amor” Mesa, Sara

El éxodo urbano hacia entornos rústicos es una idea con la que much@s fantaseamos a menudo. Quizá por ello, en la primera parte de esta novela, asisto con cierto regocijo -un tanto mezquino- a las incomodidades con las que Nat, la protagonista, tendrá que pagar su atrevimiento. Luego me sabe mal: no se trata de una aventura caprichosa, sino más bien de una huida lamentable, cuyas causas se muestra poco convincente y esquiva en desvelarnos.

Hacia la mitad hay un cambio de tema, y la odisea rural se transforma en.… otra cosa. ¿Un amor? Tal vez; en cualquier caso, nada convencional y desde luego, nada sublime: anémico y turbio, mal planteado y peor baratado. Aún hay una tercera parte en la que comprobaremos que las cosas siempre pueden ir a peor.

Como ya hacía en «Cara de pan», Sara Mesa consigue llamar la atención partiendo de una historia desapacible y anómala, con una progresión bien lograda que transmite un clima inquietante infectado de situaciones incómodas y personajes con claroscuros; además, consigue ponerte en su lugar, contagiando sus malas vibraciones y su extrañamiento.

Porque hay algo extraño en la protagonista, algo estropeado que no quiere ser arreglado. Nat «prefiere pasar desapercibida» pero no puede evitar verse implicada en una red de mentiras y compromisos para los que no siempre encontramos explicación; de hecho, al lector también le escatima algunas informaciones que harían más comprensible su comportamiento errático.

El estilo parece sencillo, pero está muy medido, dosificado, impregnado de una musicalidad sutil («Vuelve a encerrarse en su casa, si es que puede llamarla suya o siquiera llamarla casa») y ligeramente sazonado con algunas descripciones escuetas de un lirismo adusto como el paisaje que evoca: «Huele a humo y a azahar, y también a bosta, todo mezclado«.

Me he divertido leyendo, me ha gustado: tiene un estilo ágil y pulsa los resortes necesarios para mantener nuestro interés sin hacer muchas trampas ni demasiadas concesiones a nada. Sara Mesa es un amor; ahora bien, considerar esta novela como la mejor del año, me parece muy aventurado, poco riguroso.

Algunas frases que han llamado mi atención:

Sobre el oficio de la traducción (ella es traductora):

«Al desgranar el lenguaje con ese nivel de conciencia, lo despoja de sentido»

«lo que ella hace apunta a la esencia, hacia el meollo mismo del lenguaje»

Sobre Píter, el hippie:

«Sus lemas son: no tirar nada, sacar provecho de todo, respetar la tierra, consumir lo mínimo, ahondar lo máximo»

«la excusa de que sea reservado no le vale”

Sobre otros temas:

«asustada por la fiereza del perro cuando alza los belfos y muestra los dientes»

«si no había sentido asco, entonces estaba claro lo que había sentido»

«Cosas como viajes, hijos. Cosas que a mí me dan igual»

«Una vez que cae una certeza, ¿por qué no han de caer todas?»

«no sabe sonreír sin incluir en el mismo gesto la mueca del engaño»

Anagrama. Un 8.

Drama rural.

La Floresta. 14 de enero, 2021

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