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“El adversario” Carrére, Emmanuel

Llegué a este libro por la comparación recurrente con “A sangre fría”, el gran clásico de la novela negra no ficción. Sin menoscabo de aquel y a riesgo de resultar impopular diré que con “El adversario” he conectado aún más, me ha parecido de una cercanía terrible. A los protagonistas del libro de Truman Capote los recuerdo más como de peli americana, descerebrados que actúan brutalmente desde una cierta inconsciencia frívola favorecida por claras taras afectivas y educativas; en cambio, en el perfil de Jean Claude Romand, el protagonista de la novela de Carrére, predomina lo perverso, todo en él es embarazoso y muy perturbador. Y podría ser tu vecino. Porque no es solo el horror del crímen (acostumbrados como estamos a oír cada día otras tantas abominaciones parricidas reales) que ya se desvela en la primera página, sino en especial el desarrollo contumaz de la mentira patológica que conduce a él lo que te va dejando estupefacto a medida que se va desmantelando.

 A mí no parece que se proponga ser objetivo; continuamente fabula sobre las emociones de los personajes, interpreta sus pensamientos, o se dirige al lector. Representa que no toma partido, pero tampoco oculta sus sentimientos y sus recelos. Su método consiste en novelar, en poner en literatura una historia real (que parece inverosímil) y recrear los procesos mentales de un loco peligroso, cuya compleja psicopatía pasó desapercibida hasta su estallido fatal.

 El relato, en primera persona, incorpora un componente metaliterario que implica al autor y le adjudica un papel (33- «Entendí que contaba más conmigo que con los psiquiatras para hacerle inteligible su propia historia, y más que en los abogados para hacerla comprensible al mundo»), y en su narración incorpora fragmentos del juicio, cartas, etc. que complementan su visión.

Su prosa es clara y contundente, no se anda por las ramas, y predomina un tono contenido que contrasta con los horrores relatados.


34  «hay que creer que existe una luz bajo la cual todo lo que ha sido, incluso la desdicha y el mal excesivos, se nos hará inteligible»

44  «cuando estás cogido en ese engranaje de no querer defraudar, la primera mentira llama a la siguiente y es así toda la vida….»

45 «las noches de invierno son largas en un pueblo del Jura. Uno se recluye, se encienden las luces temprano, se vigila la calle principal desde detrás de los visillos de gasa y más allá de la niebla.»

58 «…como si, una vez más, la incoherencia de su relato fuese la garantía de su veracidad»

92 “Se preguntaba si habría en la tierra una verdad más inconfesable, si otros hombres se sentían avergonzados hasta que ese punto de sí mismos. Quizá algunos pervertidos sexuales, esos que en las cárceles llaman degenerados y a los que los demás presos desprecian y maltratan»

93  «Luc sufría los quebraderos de cabeza de quién tiene que tratar con un contratista»

«no respondía a lo que le preguntaba o respondía con un aire ausente, evasivo, como enfrascado en una ensoñación interior infinitamente seductora»

110 «Adolescente, leía en los ojillos azul pálido el tío Claude el desprecio guasón del hombre que habita con desenvoltura su cuerpo y su lugar en la tierra por el blandengue que él era, siempre enfrascado en sus libros»

113 «Sin saber de dónde vendría el primer golpe, sabía que el cerco comenzaba a estrecharse»

143 «la novela narcisista continúa en la cárcel, lo que permite su protagonista evitar una vez más la depresión masiva con la que ha jugado al escondite durante toda su vida»

Anagrama. Un 8.

Negra no ficción.

La Floresta, viernes 1 de octubre, 2021

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